Cicada orni, el Top nº1 del verano una vez más…


Si hay un sonido que asociamos al verano es el de la conocida cigarra. Vacaciones, siesta veraniega, calor y cigarras -o chicharras- van sin lugar a dudas asociadas. 
Pero mientras a los humanos este sonido nos induce un sopor estival, en realidad se trata de una verdadera competición entre los machos de este insecto, Cicada orni,  por atraer a las hembras.

Los machos de Cicada orni poseen en los laterales del primer segmento abdominal un órgano llamado tímbalo, provisto de membranas quitinosas llamadas timbales y dos cavidades con aire que actúan como cajas de resonancia. El movimiento de los timbales está mediado por musculatura asincrónica, es decir, un sólo estímulo nervioso conlleva muchas contracciones. Este tipo de músculos les resultan muy eficientes a los artrópodos para tareas prolongadas como mover las alas o emitir ese tipo de sonidos, ya que hay momentos en los que no se produce estímulo pero sí que se sigue produciendo movimiento. Por tanto, las cigarras no cantan, ya que no poseen cuerdas vocales; lo que hacen recibe el nombre de estridular.
 
Pese a lo monótono y tedioso que este sonido pueda parecernos, las cigarras modulan este sonido de diferentes formas según sus pretensiones: atraer a las hembras, marcar territorio ante otros machos o alarmar a otros congéneres de algún peligro.
¿Queréis hacer una prueba? Poned los altavoces a volumen máximo cerca de una cigarra y activad este sonido… veréis cómo cambia su ritmo al confundirte con otro macho.
 
Las hembras son incapaces de estridular, sin embargo están previstas de “tímpanos” mucho más sensibles que los machos con los que escuchar sus reclamos a más de un kilómetro de distancia.
 
¡Aprovechamos la ocasión para desearos un feliz verano y que disfrutéis de tanto en tanto de este sonido en plena naturaleza!
 
Vídeo y entrada: Francisco Villena

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